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Nunca te asesores con anécdotas. Es perfectamente posible emigrar mal.


Nunca te asesores con anécdotas. Es perfectamente posible emigrar mal.

Estos días estuve viendo muchísima gente que emigró haciendo "manuales" o brindando "su sabiduría" al público general. Hoy me voy a explayar acerca de por qué jamás deben asesorarse mediante anécdotas de otras personas.


Y esto es parte de un concepto mayor que tiene que ver con que el hecho de haber emigrado, no significa haber emigrado bien. Haber emigrado no transforma a nadie en experto en migración justamente porque tranquilamente puede haber emigrado mal.


Se puede emigrar mal?


No solo se puede, sino que no se dan una idea de la cantidad de gente que emigra mal. Respecto de estas anécdotas disfrazadas de asesoría ya escribí al respecto en Info Viajera, pero se los voy a resumir. Las anécdotas tienen enormes peligros y el principal peligro es que quien la relata, no sabe del peligro en el que pone a la gente. Suelen ser personas de buenas intenciones que "sólo quieren ayudar", pero no lo hacen. Mediante asesorarse con anécdotas, el lector se expone a 3 peligros concretos:


A) Lo descripto bien pudo haber cambiado.


B) Lo descripto es correcto, pero había una avenida mil veces más simple para alcanzar el mismo objetivo.


C) El objetivo en sí mismo es incorrecto.


Les voy a contar 3 formás en la que es absolutamente posible emigrar mal. Y pongo 3 para que esto no sea eterno, porque se me ocurren por lo menos 20, y me pongo a pensar en serio llego a 100.


1) Emigrar a donde se "puede" en lugar a donde uno "Le conviene".


Esto es básicamente emigrar a Europa únicamente por tener pasaporte europeo, sin considerar las implicancias económicas o fiscales de dicho movimiento. No voy a ponerme a entrar en detalle en esto, pero a muchísimas personas, emigrar a Europa les termina costando cientos de miles, potencialmente millones de dólares a lo largo los años. Dinero que podría estar en sus bolsillos absolutmanente en blanco fondenado sus respectivos retiros o estilos de vida, y que por el contrario, termina en las arcas de un burócrata.


2) Emigrar a destinos en los que tu laburo esta mal pago.


Ya sea desarrollo de software, diseño gráfico o kinesiología, cada país tiene una cultura respecto del respeto que se tiene por determinada profesión. Esto tiene un componente de oferta y demanda, pero muchas veces se dan arbitrariedades basadas únicamente en percepción cultural o por esas cosas de la vida.


Si vas a hacer el esfuerzo de emigrar, y por no haberte asesorado terminás en un destino en el cual lo que hacés vale centavos, cuando pudiste haber terminado en otro en el cual es ámpliamente valorado, entonces emigraste mal.


Un ejempo de esto es la locución comercial. En Argentina históricamente esta muy bien paga siempre y cuando se tenga acceso a las agencias publicitarias y clientes correctos. En Argentina el locutor comercial es un artista respetado, los locutores famosos tienen Audis y deptos en Miami. En España la locución comercial vale literalmente centavos y lo que permite hacer una carrera bien remunerada es el doblaje. En Argentina el doblaje no paga ni un kilo de menudos de pollo.


3) Emigrar con el permiso de residencia o visa incorrecto.


Cada país ofrece un ámplio abanico de permisos de residencia y es fundamental elegir el adecuado respecto a tu situación personal. Entrar con el incorrecto puede implicar todo tipo de problemas. Desde encontrarse con que el permiso que poseen no conduce a la naturalización, a problemas de incompatibilidad fiscal que devienden en miles y miles de dólares de pérdidas. Un ejemplo de esto del que ya hablé en su momento, pasa por la actual Residencia Temporal y Residencia Permanente en Brasil.


Concretamente, nunca tomen nota de quien les cuenta una anécdota de cómo emigró. Por las razones anteriormente expuestas y también por el hecho de que la gente miente para parecer "mas capa" y le encanta ser el centro de atención.


A veces leo estos hilos o "manuales" y me sorprendo de las enormes omisiones que hacen. Hay una cuestión que tenés que tener muy en cuenta a la hora de poner en juego tu patrimonio y tu calidad de vida. Si querés gente que vele por tus intereses, vas a tener que contratarla.