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El arte del debate y un tema muy mal debatido: El aborto


El arte del debate y un tema muy mal debatido: el aborto

Hoy como es fin de semana voy a irme un poco off-topic para hablar de un tema polémico e interesante: El arte del debate. El debate en todas sus formas (intelectual, científico, jurídico) me apasiona desde que tengo memoria y me considero un estudioso del tema.


Algún día voy a hacer un artículo de cómo considero que debe realizarse idealmente un debate, pero ese no es el tema que nos interesa hoy.


Uno de los temas más (y peor) debatidos a gran escala y a nivel mundial, es el tema del aborto. Estos días hubo cierto revuelo por un debate entre Gloria Alvarez y Lupe Batallan. Me gustaría hacer unas consideraciones al respecto.


Antes que nada voy a aclarar que mi posición al respecto sobre este tema es: Inconclusa. No tengo posición tomada, no tengo un compromiso emocional con ninguna postura y por lo tanto no tengo la necesidad de hacer cherry picking argumental para desmontar uno u otro argumento.


Este tema fue harto debatido en las más altas esferas de la bioética, así que no hay mucha novedad cada vez que vuelve al spotlight. Yo mismo realicé algunos cursos de debate/bioética en Universides Ivy League (Volosín Alert) para profundizar al respecto. Lo que quiero decir, es que es muy sencillo conocer todos los argumentos una parte y de otra. No es un tema en el que suela haber sorpresas argumentales.


Tampoco voy a ponerme de lado de nadie en especial. Sé quién es Gloria Alvarez, y la verdad que no sé quién es Lupe Batallan, pero la realidad es que en todo el debate-no debate que ocurrio en Twitter, los argumentos de Gloria fueron malos. Acerca de la rivalidad, quien corrió, quien injurió, etc, no me interesa en lo más mínimo y en eso no me meto.


Vamos a empezar por el principio. Existe una condición básica para que pueda darse siquiera la existencia de un debate, y es un mínimo acuerdo. Si las distintas partes no suscriben a un acuerdo mínimo desde el cual partir, no existe el intercambio lógico y por lo tanto deja de tener sentido. Es lo que sucede al debatir ciencia-religión.


El acuerdo mínimo que debe haber a la hora de debatir el aborto es “Está mal que las madres maten a sus hijos”. No vamos a hablar de “Matar personas” porque contaminamos el debate con otros totalmente distintos, como la legítima defensa, o la pena de muerte. Aquí tenemos una realidad en la cual hablamos de un acto voluntario en el cual las mujeres deciden terminar con su embarazo. Ese es el punto.


Partiendo desde allí nadie podría oponerse a que está mal que una madre mate por ejemplo a su hijo de 5 años. Con lo cual cualquier defensor del aborto deberá de acuerdo a la lógica tomar una de dos posturas.

A) Justificar que una madre mate a su hijo de 5 años, lo cual nos deja sin acuerdo mínimo y concluye el intercambio. B) Justificar el aborto al argumentar que el feto no es un ser humano.


De nuevo, desde el punto de vista de la lógica, la única argumentación posible para la parte pro-choice, es argumentar que el feto, no es un ser humano, es decir: no es una persona y por lo tanto la terminación voluntaria del embarazo no constituye el asesinato a una persona.


Avanzando en esta línea, entonces nos encontramos con el primer dilema. Si la interrupción del embarazo no constituye el asesinato a una persona, entonces sí o sí debe justificárselo hasta el momento del parto, sin incurrir en límites parciales a lo largo de la gestación. Caso contrario, el pro-choice quedará en una posición de jaque mate en la cual no podrá justificar su posición.


Paso a explicar: Si alguien estuviera de acuerdo con la interrupción del embarazo hasta la semana número 12, entonces queda totalmente atrapado en una paradoja de Zenón. Deberá tener que explicar qué es lo que sucede concretamente en el nanosegundo anterior a cumplirse la semana 12, que transforma al feto de no persona a persona. Y en ese nanosegundo no existe ningún tipo de transformación sustancial, por lo tanto el feto es exactamente igual al pasar de “abortable” a “no abortable”.


La cuenta de semanas es una ficción legal. Y la vida humana no puede estar sujeta a una ficción legal, la persona humana es, o no es, no está sujeta a tiempo o condición, por lo tanto si “es” en la semana 12, también lo es en la semana 12 menos un segundo. Y así con cada línea de tiempo puesta por la razón que sea a los fines de separar “abortable” de “no abortable”, incluído el momento del parto.


Sucede exactamente lo mismo con el argumento de “Viabilidad” vs. “No viabilidad”. No existe artilugio filosófico en el cual alguien pudiera declarar “abortable” a una entidad de que dentro de 10 segundos indefectible se transformará en “no abortable”.


En resumen, en un embarazo interrumpido, existe la muerte de una persona humana, o no la existe. No hay término medio, y esto es fundamental para comprender por donde debe ir el debate y qué elementos accesorios son totalmente irrelevantes aunque de apariencia no lo sean. Recordemos que por más elementos accesorios que metamos en la ecuación: No es justificable que una madre voluntariamente mate a su hijo. Esto es el acuerdo universal por el que comenzamos a debatir.


Pero cuáles fueron los argumentos de Gloria?. A lo largo de estos días estuvo publicando preguntas que ella cree retóricas bajo el hashtag #PreguntasProVida. El problema es que son de fácil respuesta, y se van totalmente por la tangente en relación al tema central del debate: “El aborto termina con la vida de una persona. Sí, o no?” Veamos.




Haría Gloria esta pregunta si habláramos de una mujer y su hijo de 5 años? Gloria debe enfocarse en las diferencias entre el feto y el nacido. Para alguien que considera que el feto es una persona, no hay distinción, por lo tanto debería considerarse un delito similar. Gloria busca huecos en el discurso pro-vida, busca inconsistencias entre lo que el provida y cree y su aplicación real. Pero es el camino incorrecto. Tu deber en el debate es fortalecer de forma contundente tu propio argumento. La supuesta inconsistencia en el accionar del contrario, no valida el suyo propio.



Irrelevante. Creer que asesinar personas está mal no viene con ninguna obligación de tipo corporativa o colectiva. No hay necesidad de tal plan, ni de llevar a cabo ninguna acción concreta. El hecho es moralmente reprochable, o no lo es. Gloria debe focalizarse en por qué no lo es. La supuesta inactividad del contrario no valida en lo más mínimo su posición.




La pastilla del día después no es abortiva. Pero supongamos que habla de Misoprostol. Las mujeres que matan a sus hijos con veneno para ratas, deben ir presas? Y qué tal Roberto el ferretero que le vendió el veneno? La pregunta roza lo ridículo. Debe ser penado quien cometa un delito. Quien vende ilegalmente pastillas de hecho va preso, y quien vende legalmente objetos de uso legal, no.



El género es irrelevante. Otra vez lo mismo. Que una mujer mate a sus hijos está mal, o está bien, independientemente de todo lo demás. Gloria debe convencerme de que el feto no es su hijo porque no es una persona, no debe buscar justificativos para el accionar, debe explicar por qué terminar con el feto no es reprochable sin importar lo accesorio.




Bueno, parece que alguien vio “La Purga” y no la entendió, porque este es exactamente el mismo argumento. Si interrumpir el embarazo no está mal, entonces la cantidad de interrupciones es irrelevante. Si por el contrario interrumpir el embarazo es matar personas, bastaría una para que sea terrible. No existe el argumento de “hay que legalizar el asesinato porque en los países en los cuales es legal el asesinato hay menos asesinatos”




Son distintas especies, nada que ver. No quiero ponerme técnico con cuestiones biológicas, pero el feto pertenece a la especie humana en un estadío distinto, y el espermatozoide no, tiene solo la mitad de la carga genética. El feto es un individuo que en 9 meses será un bebe, y el espermatozoide será un espermatozoide (asumiendo que viva tanto). Es irrelevante si es un organismo vivo, la pregunta es si es una persona humana o no lo es.



Para cerrar, voy a decir que a pesar de haber desmontado los argumentos de Gloria, mi posición sigue inconclusa. Y el verdadero debate que me hago, es cuál es la posición predeterminada que debe tomar un estado ante cuestiones no resueltas.