Sí, los founders pueden ser echados de sus propias empresas. Te explico cómo y por qué
- B&P Consulting

- hace 6 horas
- 3 Min. de lectura

Parece una paradoja, ¿no? Alguien funda una empresa, la construye desde cero, le dedica años de su vida... y termina siendo desvinculado de ella. Sin embargo, pasa. No es tan frecuente como a veces se exagera en los medios, pero los casos notorios existen, y la mecánica detrás de esto es más lógica de lo que parece a primera vista.
El equity se diluye, y con él el poder
Cuando una startup levanta rondas de inversión, los founders ceden parte de su equity a cambio de capital. Eso es el trato, y está bien. Pero lo que mucha gente no dimensiona del todo es que ese equity no es solo plata: es poder de decisión.
Cada vez que se cierra una ronda, el porcentaje que tienen los founders se achica. Y en la mayoría de las estructuras societarias, los votos van con el equity. O sea que con cada ronda, los founders votan un poco menos sobre el destino de la empresa que ellos mismos crearon. Al principio no se nota demasiado. Pero después de dos, tres, cuatro rondas, la ecuación puede haber cambiado bastante.
Los inversores no son pasivos
Un error común es pensar en los inversores como gente que pone plata y se sienta a esperar. En muchos casos, especialmente en rondas grandes, los inversores tienen asientos en el directorio y derechos de voto específicos. Si consideran que el CEO no es la persona adecuada para llevar la empresa a la siguiente etapa, tienen los mecanismos para hacer algo al respecto.
Y acá está uno de los puntos más interesantes: el hecho de que alguien haya fundado la empresa no lo protege de esa decisión. Ser founder no es un cargo, es un título histórico. El CEO, en cambio, sí es un cargo, y como tal puede ser ocupado por otra persona.
Las alianzas internas hacen el resto
Cuando hay varios co-founders, la dinámica se complica aún más. No siempre están de acuerdo entre ellos, y con el tiempo pueden formarse bloques: un founder con los inversores contra otro, dos founders contra uno, o cualquier combinación imaginable. Son las mismas lógicas de poder que existían antes de que existieran las startups, solo que en un contexto más moderno.
El resultado puede ser que un founder termine siendo minoría en las decisiones clave, incluso dentro de la empresa que ayudó a crear. Y si además hay fricción con el resto del equipo o con el directorio, el camino hacia la salida puede acortarse bastante.
El CEO es un empleado. Aunque sea el fundador.
Esta es la parte que más cuesta aceptar: desde el punto de vista legal y corporativo, el CEO es un empleado de la empresa. La empresa no es una persona, es una entidad, y esa entidad tiene un directorio que toma decisiones sobre quién la conduce. El hecho de que esa persona haya sido quien la fundó no cambia esa estructura.
Por eso los casos existen. Por eso Steve Jobs fue echado de Apple en 1985. Por eso Travis Kalanick salió de Uber. No porque fueran malos founders, sino porque en ese momento un conjunto de personas con el poder suficiente decidió que otra persona debía ocupar ese rol.
La moraleja práctica es simple: si sos founder y querés conservar el control de tu empresa a largo plazo, hay que prestarle atención al cap table desde el día uno. Cuánto equity cedés, a quién, con qué derechos de voto, qué dice el acuerdo de accionistas. Ese documento aburrido que firman al cerrar una ronda es, en muchos sentidos, el que define quién manda realmente.
Si estás pasando por algo similar o tenés un caso puntual que te gustaría consultarnos, ponete en contacto a traves de la web, y veremos cómo te podemos ayudar.







Comentarios