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ISLANDIA: Un destino para entendidos que te puede abrir sus puertas


Quién no dijo alguna vez: Dejo todo y me voy a vivir a Islandia?

Bueno, vamos analizar de qué se trata la cosa.


Pasé un tiempo en Islandia hace algunos años, siempre en modo exploratorio y “para ver cómo están las cosas”. Islandia vivió años de intenso crecimiento económico basados en el turismo, en una época en la que aerolíneas low cost llevaban cientos de miles de turistas.


Como la caída en desgracia WOW Air, y la “casi low cost” Icelandiar, que conectaban KEF con muchísimos aeropuertos norteamericanos por tarifas de 100usd.


El impacto por la merma notoria del turismo en esta era, se siente fuerte en Islandia, donde muchísimos emprendimientos tuvieron que cerrar.


La vida en Reykjavik es simple y apacible, tanto en verano como en invierno. El invierno, contrariamente a lo que muchos creen, no es tan terrible y ofrece espectáculos boreales únicos. La ciudad es prolija y silenciosa, conectada con la naturaleza y repleta de curiosidades propias de un estilo de vida muy particular.


Pero al mismo tiempo está totalmente marcada por la juventud “artística” que llena las calles de graffiti elaborado y café de especialidad.


Reykjavic es como una mezcla de Ushuaia y Berkley.




Respecto de la vida, es una mezcla curiosa de unos cuantos factores. El diseño escandinavo se hace presente, y “escandinavia” como marca país (ya sé que no es un país) se aprecia respecto de la limpieza, la puntualidad, la confiabilidad del sistema.


Sin embargo Islandia no se parece en nada a países como Dinamarca o Suecia. Son totalmente distintos visualmente y respecto de las experiencias con las que podés llegar a encontrarte.


La gastronomía en Islandia no es muy buena que digamos, average at best, y el factor común que va a atravesar a todas las industrias respecto del consumo es que vivir en Islandia es extremadamente caro. Los supermercados son pequeños y repletos de productos importados y nacionales a precios que pueden llegar al doble o el triple de otras plazas europeas (ya de por sí caras).


Vivir en Islandia lógicamente va a venir asociado a una tributación nórdica, pero los impuestos en Islandia son por lo general distintos a lo que la gente cree que se va a encontrar.


El impuesto a las ganancias tanto a nivel personal como corporativo (en los tipos societarios más comunes) es del flat 20%. Hasta aquí la verdad que es bastante bajo. Pero hay más. Esto hay que combinarlo con impuestos municipales que pueden llegar al 15%, y con un VAT (equivalente al IVA) del 24%.



A la hora de sumar todos parece imposible de considerar, sin embargo el hecho del flat 20% hace muy atractiva a esta plaza para la incorporación de sociedades que puedan aprovechar estar exentas de VAT y tasas municipales. El exportador de servicios tradicional de hecho podría explorar alternativas de optimización incluso viviendo allá.


Si uno disfruta del frío y gana buen dinero exportando servicios, puede darse en Islandia una vida idílica. Vivir en Islandia no tiene porqué ser una fantasía de cuentos. Hoy en día resulta posible, al menos por un tiempo limitado, vivir y trabajar en el país más feliz del mundo.


Para los nómades digitales y trabajadores remotos existe la opción de Visa para nómades digitales (Long-Term Visa for Remote Workers), la cual permite vivir en el país por hasta 180 días.


Para obtener esta visa, es obligatorio contar con un seguro médico y disponer de ingresos mensuales aproximados de 7.800 USD, en caso de que la visa sea para una sola persona, o de 10.220 USD mensuales en caso de que se trate de una pareja con o sin hijos menores de 18 años.




El país nórdico dispone de una serie de requisitos para otorgar esta visa. En primer lugar, el aplicante no debe necesitar una visa de ingreso al país.


Por suerte son bastantes países los que no requieren de una visa de ingreso a Islandia, entre ellos se encuentran Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.


Se destaca el caso de Bolivia en cual sí se necesita una visa de ingreso al país. En este caso, las personas nacionales de este país no podrían aplicar a la Visa de Nómada Digital.


Otra de las condiciones es que el aplicante no debe poseer de antemano una visa de larga duración emitida por Islandia en los últimos 12 meses.


Tampoco se debe intentar residir en Islandia a largo plazo, esta visa tiene un máximo de duración de 180 días, sin posibilidad de renovación. Por último, el trabajo remoto del aplicante no puede provenir de una empresa Islandesa.


El trámite se debe iniciar a través de la Dirección de Inmigración de Islandia, enviando la documentación en formato de papel o vía email.

Se debe enviar la siguiente documentación:


· Comprobante de pago del trámite (unos 60 USD aproximadamente).

· Formulario de aplicación (formulario L-802)

· Foto pasaporte (35mmX45mm).

· Fotocopias del pasaporte vigente.

· Seguro médico.

· Propósito de estadía en Islandia: Evidencia sobre la existencia del trabajo remoto. En el caso de trabajadores remotos, implica una confirmación por parte del empleador de que el aplicante puede trabajar de forma remota en Islandia. En el caso de trabajadores independientes, se debe presentar alguna documentación que demuestre que están registrados como trabajadores independientes en su país de residencia permanente o en el que trabajan habitualmente.

· Demostración de ingresos (por ejemplo, un contrato laboral).

· Certificado de antecedentes penales.


En algunos casos, la Dirección de Inmigración puede requerir una documentación adicional.


El proceso tarda entre 3 y 4 semanas. Para aquellos interesados que ya se encuentren en Islandia, deben aplicar al menos 14 días antes de que expiren sus 90 días sin necesidad de visa.


Si bien se mencionó anteriormente que la visa tiene una duración de 180 días, existen casos donde este lapso puede verse disminuido.

Tal es el caso de si la visa es solicitada desde el país de residencia, pero el aplicante está en la Zona Schengen antes de emitida la resolución sobre su solicitud.


En esta ocasión se le pueden restar los días que esté en la zona Schengen de su máximo posible de 180 días. En otra posible situación, si se solicita la visa desde un país de la Zona Schengen, la visa sería válida hasta por un máximo de 90 días.


Para que la visa de Nómada Digital tenga su máxima duración posible (180 días), debe ser solicitada desde el país de residencia y sin haber llegado a Islandia hasta que salga la resolución.


Existen otras alternativas para vivir en Islandia, sin embargo, no son demasiado accesibles para nómades digitales y trabajadores remotos. Estas opciones solicitan ciertos requisitos, los cuales no son para cualquier persona, sin embargo, es interesante conocer las opciones por si existe un interés a futuro para vivir en la Tierra de las auroras boreales.


La primera alternativa es la visa de larga duración (long-term visa), de 12 meses. Esta visa puede ser adquirida únicamente por personas que deseen prolongar la estadía de visita a un familiar; por personas que deban actuar en calidad de testigo en un juicio o por un asunto judicial.


También por extranjeros con un propósito legítimo, como el caso de artistas, científicos o atletas, siempre y cuando no requieren de una residencia o de un permiso de trabajo.


Las condiciones claves para sacar esta visa son, en principio, desear permanecer más de 90 días en Islandia y por sobre todo no desear la obtención de una residencia ni intentar residir en el país. Tal es así que esta visa no otorga el derecho a trabajar ni a obtener una cédula de identidad de Islandia.


La segunda alternativa es aspirar a un permiso de residencia-trabajo. Está pensado para extranjeros que deseen permanecer más de 3 meses en Islandia. Cabe destacar que los ciudadanos de la EEA/EFTA no necesitan un permiso de residencia, solamente deben registrar su derecho de permanencia en Islandia con el Registers Iceland (atención personas con ciudadanía europea).


Existen varios tipos de permiso de residencia, cada uno contempla un posible motivo para obtener un permiso de residencia. Los tipos de permiso de residencia se enumeran a continuación.

Reunificación familiar (para esposa/o, hijos menores de 18 años, padres mayores de 67 años, padre de un hijo menor de 18 años, familiares de ciudadanos de la EEA/EFTA).


Los permisos de residencia si bien son posibles, no son para “ir a probar suerte unos meses”. Se debe tener un objetivo claro y el deseo imperioso de ir a vivir a Islandia.


Quienes sean ciudadanos europeos sí podrán ir a “ver que onda”, y quedarse indefinidamente, pero siempre y cuando se tenga una muy buena espalda económica para poder solventarlo, y una estructura internacional extremadamente optimizada desde lo tributario.

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